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mundosimaginados

Breve crónica desde el Flussi Festival.


Como siempre en estos casos contar que aquí hay gente p’a to. Estos festivales son un a modo de inmersión en otros mundos que se me antonjan como líneas de tiempo paralelas.

Pasando al asunto decir que la instalación no funciona todo lo bien que me gustaría pero cada vez me doy más cuenta que el problema con la producción es bastante importante y los esfuerzos normalmente son altos para conseguir resultados satisfactorio. Ayer el público mostró bastante interés y hoy dedicaré un rato en ajustarla más ya que la interacción no funciona al nivel óptimo.

Por otro lado contar que he visto actuaciones memorables. Y me refiero a que son conciertos de los mejores que he podido escuchar en mucho tiempo (y eso que en Periferias hemos visto cosas chulas muchas veces)

Me refiero a los concierto de Murcof y de Thomas Fehlmann. El primero nos presento un set bastante esperimental pero razonablemente programático. Su techno es elegante y épico. Sus incursiones en revisiones de clásicos del barroco, sonidos de Marin Marais, Bach o incluso la folía de España cubrieron un hueco no conocido por mí en la forma de reelaborar música con muchísima calidad. Presenta los temas los elabora con criterios experimentales y de edición del audio y los evoca. En pocas palabras toma temas barrocos y hace variaciones con el puro concepto del Barroco pero con los medios del S. XXI.

De Thomas contar que hizo un set bailable y animado. Muy potente y contundente. A la par que abstracto, trance por momentos y original. Pero todo en su justa medida, es un profesional y su propuesta es avanzada y contenida. Explora caminos pero no asusta. Y sus medios son los de otros artistas y aunque arriesga no cae en el ruidismo o lenguajes más industriales.

Actualización: Del resto de artistas nombrar al duo Nocci | Lillevan, con un planteamiento radical en extremo y un reslutado ruidista que por lo experimental fue de los más crudo que se pudo oir en el festival. También a Tomoko Sauvage Miyata que genera sus propuestas con cuencos llenos de agua en los que introduce micrófonos especialmente preparados consiguiendo unas texturas sonoras muy evocadoras y placenteras. Y por último al más que divertido Anders Ilar cuyo planteamiento es un techno para bailar. No hace dance ya que lo suyo es algo más "serio" y con mucha calidad. Pero el se lo pasa de miedo y el público baila sin parar. Es en mi modesta opinión una reinvención de la música de baile. Utiliza sonoridades y capas huye de las melodías y sus patrones son superposiciones de pistas. Un logro la forma que tiene de hacer y de conseguir enganchar con un material no convencional.

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